Akntiendz Chik ahora página de Facebook

Amigas, amigos y amigues, así como contactxs que nos han seguido hasta ahora en nuestro perfil de Akntiendz Chic, queremos agradecerles su interés y lo mucho que nos han aportado con sus comentarios y compartir más de algún posteo, e invitarles a la nueva página que recién abrimos y que se llama Akntiendz Chik, con ‘k’.

Tortas Trans y Cis Steampunk, ilustración por Amessarika Huber.

Esto por si las inciertas regulaciones de la red social nos llegaran a restringir el perfil, que en cuanto podamos cambiaremos nombre quizás a Aken Chic, y bueno, todo lo nuevo comenzaremos a publicarlo en la página, acabamos de llegar a los 100 me gusta en pocas horas, gracias! Y claro, ante todo con este blog. Saben les queremos!

 

Akntiendz Chik bloqueado por Facebook!

Bajo su política antitrans de ‘nombre verdadero’ Facebook ha bloqueado el perfil de Akntiendz Chik y no estamos en capacidad de volverlo página! Menos mal tenemos este blog www.akntiendz.com

Y bueno, algún día tenía que suceder, por si acaso, gracias por habernos seguido durante estos casi 8 años. Búscanos en este blog www.akntiendz.com, también Twitter @akntiendz y Ello como @akntiendz, consideraremos más adelante Medium, no sabemos, hasta la vuelta, si la hay, jaja!!

(๑˃̵ᴗ˂̵)و 💕

Desmontando, ‘las mujeres trans no son mujeres’

Julia Serano desarticula uno a uno los discursos que pretenden apartar a las mujeres transgénero de la categoría de mujeres en su reciente ensayo, ‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’  (Debunking “Trans Women Are Not Women” Arguments) Compartimos la traducción libre que hemos realizado desde Akntiendz Chik.

 

‘Desmontando los argumentos tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ -Julia Serano

Foto por FreeImages.com/Johanna Ljungblom

Recientemente fui entrevistada por el New York Times acerca de mi trabajo y mis escritos como transfeminista. De las conversaciones que compartimos previo a la entrevista yo sabía que mi entrevistadora planeaba preguntarme acerca de los comentarios que hizo Chimamanda Ngozi Adichie a principios de año donde afirmaba que las mujeres trans no son mujeres. Así que en preparación para mi entrevista, decidí revisar mi primer libro Whipping Girl. Una mujer transexual opina acerca del sexismo y el chivo expiatorio de la feminidad (Whipping Girl. A Transsexual Woman On Sexism And The Scapegoating Of Feminity) y crear una lista de todos los argumentos que realicé allí para contrarrestar tales afirmaciones. Había pensado elaborar algunos de esos puntos durante la entrevista, aunque tan solo unos cuantos fueron incluidos en el artículo final (ya que tuvo que ser editado debido a su extensión). Pero dado que las afirmaciones del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ reaparecen con regularidad (y son presentadas por personas que se definen a sí mismas como feministas) pensé que bien valdría la pena compilar todos mis contrargumentos relevantes en un solo ensayo.

 

Preliminares: en relación al término cisgénero

A lo largo de este ensayo, utilizaré los términos cis o cisgénero para referirme a las mujeres que no son trans ni transgénero. He explicado la lógica detrás de esta terminología en mi sección de preguntas frecuentes sobre cis-terminología, y en dos ensayos adicionales de seguimiento a los cuales se puede acceder desde aquí. Las mujeres que insisten en que las mujeres trans no son mujeres con frecuencia rechazan ser llamadas ‘mujeres cis’ bajo el falso supuesto que hacerlo degradaría de alguna manera su femineidad -esto no es de ninguna manera el propósito de este lenguaje. El único propósito de la terminología cis es nombrar a la mayoría que permanece sin ser marcada (de manera similar a como una se referiría a las mujeres blancas, a las mujeres heterosexuales, o las mujeres que no tienen capacidades diferentes, etc.) En otras palabras, referirse a alguien como ‘cisgénero’ significa simplemente que esa persona no ha tenido la experiencia transgénero.

 

Realidades de las mujeres trans

Las mujeres trans son muy diferentes entre sí. Tal vez lo único que tenemos en común es una comprensión de sí mismas en el sentido que algo no estaba bien en que hubiéramos sido asignadas al sexo masculino al nacer y/o que más bien debimos haber sido asignadas mujeres. Mientras que algunas personas cisgénero se niegan a tomar nuestras experiencias en serio, el hecho concreto es que las personas trans se encuentran en prácticamente todas las culturas y a lo largo de toda la historia. Las estimaciones actuales sugieren que conformamos el 0.2 – 0.3% de la población. En otras palabras, simplemente existimos.

En mi propio caso, pasé un número de años tratando de dar sentido a los sentimientos inexplicables e irreprimibles que experimentaba antes de finalmente tomar la decisión de realizar la transición hace ya diecisiete años. He estado viviendo como una mujer desde entonces. Cada día de mi vida, la gente me percibe y me trata como una mujer, y como resultado de ello experimento rutinariamente el sexismo. Mientras que las feministas cis que afirman que las mujeres trans no son mujeres se obsesionan con las cuestiones de identidad (“¿Cómo puede un ‘hombre’ llamarse ‘mujer’?), deliberadamente pasan por alto o minimizan el hecho de que tenemos experiencias de vida muy reales como mujeres.

Al igual que como les sucede a las mujeres en general, muchas mujeres trans son feministas. El feminismo y el activismo transgénero no son en modo alguno incompatibles o mutuamente excluyentes. Como feministas que reconocen la interseccionalidad, creemos que deberíamos estar luchando para acabar con todas las formas de sexismo y marginación -esto incluye tanto el sexismo tradicional como la transfobia. Forzar a las mujeres trans a ser parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda de ninguna manera a conseguir el objetivo central del feminismo en lo que se refiere a acabar con el sexismo.

 

La falacia de la ‘mujer biológica’

Las afirmaciones en el sentido de que las mujeres trans no son mujeres suelen confiar en suposiciones esencialistas (y por lo tanto incorrectas) acerca de la biología. Por ejemplo, la gente podría argumentar que las mujeres trans no son “genéticamente mujeres”, a pesar que no podemos determinar fácilmente los cromosomas sexuales de nadie. De hecho, la mayoría de las personas nunca se han hecho examinar sus cromosomas sexuales, y los que lo hacen a veces se ven sorprendidxs por los resultados.

Otras apelaciones comunes a la biología se centran en la capacidad de reproducción -por ejemplo, indicando que las mujeres trans no han experimentado la menstruación, o que no pueden quedar embarazadas. Todo esto ignora el hecho de que algunas mujeres cisgénero nunca menstruan y/o no pueden quedar embarazadas.

Las afirmaciones sobre los genitales son igualmente problemáticas: los genitales de las mujeres varían mucho de una a otra persona, y al igual que con los cromosomas y las capacidades reproductivas, no podemos ver fácilmente los genitales de otras personas en los encuentros cotidianos. Si tú y yo nos encontráramos, ¿debería negarme a reconocerte o referirme a tí como mujer a menos que me muestres tus genitales? Y, francamente, ¿qué podría ser más sexista que reducir a una mujer a lo que hay entre sus piernas? ¿No es eso precisamente lo que los hombres sexistas han estado haciendo con las mujeres durante siglos?

Yo argumentaría que todas estas apelaciones a la biología son inherentemente antifeministas. Los sexistas rutinariamente descartan a las mujeres señalando diferencias biológicas reales o supuestas. Las feministas han desafiado durante mucho tiempo la cosificación de nuestros cuerpos, y han argumentado que no estamos limitadas por nuestra biología. Por lo tanto, es hipócrita que cualquiera que se define a sí misma como feminista utilice argumentos de “biología” y “partes del cuerpo” en sus intentos de descalificar a las mujeres trans.

[nota agregada el 17/7/17: Discutí en mayor detalle este tema en particular en un ensayo subsecuente, Las Personas Transgénero y los Mitos del ‘Sexo Biológico’, Transgender People and ‘Biological Sex’ Myths.]

 

La falacia de Caitlyn Jenner

En estos días, los argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres’ invariablemente citan el caso de Caitlyn Jenner, por lo general haciendo la siguiente afirmación: “¿Cómo puede alguien como Jenner, que vivió toda su vida como un hombre y experimentó el privilegio asociado con ello, tan siquiera afirmar que ella es una mujer?” Este ejemplo en particular suele venir acompañado de apelaciones a la biología, pues mucha gente recuerda a Jenner como un atleta de decatlón físicamente masculino. Pero la idea central de esta aseveración es que las mujeres son mujeres debido a la socialización y/o sus experiencias con el sexismo.

Pero, ¿qué pasa conmigo entonces? He vivido más años de mi vida adulta como mujer que como alguien que fue percibido como un hombre, y he experimentado cualquier cantidad de sexismo desde que hice mi transición: ‘piropos’ callejeros y acoso sexual, intento de violación durante una cita, hombres hablando por encima de mí o que no me toman en serio, y así sucesivamente. ¿O qué pasa con las jóvenes transexuales que transicionan socialmente temprano en la vida y que nunca tienen la experiencia de ser percibidas o tratadas como hombre? Si estás aplicando el argumento de la “socialización” o de “experimentar el sexismo”, entonces tienes que admitir que muchas mujeres trans también tienen esas experiencias, y por lo tanto son mujeres bajo tales criterios. Hasta las que han transicionado ya mayores como Jenner enfrentan el sexismo una vez que la gente comienza a percibirlas como mujeres. E incluso si la mujer trans en cuestión es visiblemente transgénero, de todas maneras experimentará gran cantidad de sexismo bajo la forma de la transmisoginia.

Si por casualidad resulta que eres una de las proponentes del argumento de ‘las mujeres son mujeres por la socialización’, entonces te pido que consideres el siguiente escenario: Una niña es forzada contra su voluntad a vivir como un niño. Al llegar a la edad adulta, después de años de socialización y privilegios masculinos, ella comienza a identificarse como mujer y empieza a vivir como mujer. ¿La aceptarías como mujer? Si tu respuesta es sí, entonces es hipócrita de tu parte el no aceptar también a las mujeres trans como mujeres. (De hecho, el escenario, “forzada contra su voluntad en la niñez” es exactamente la forma en que muchas mujeres trans describen su infancia.)

La mayoría de las veces, sin embargo, las personas que insisten en que las mujeres trans no son mujeres, emplean simultáneamente los argumentos de la biología y de la socialización, aunque sean contradictorios entre sí (es decir, si la biología es el criterio predominante, entonces la socialización no debería importar y viceversa). Al igual que sus contrapartes homofóbicas que hacen apelaciones a la biología (“Dios hizo a Adán y Eva, no a Adán y Esteban”), e inmediatamente invocan hipócritamente la socialización (por ejemplo, alegando que la gente puede convertirse en gay como resultado de haber tenido profesores homosexuales o por culpa de “la agenda homosexual,”) la multitud que sostiene la afirmación de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’ nos lanzan desesperadamente todo el fregadero de la cocina en nuestra contra antes que tratar de hacer un argumento coherente.

Si bien la socialización del género es bastante real, todxs somos capaces de superar o trascender la socialización que experimentamos de niños. Y la socialización de género no se detiene simplemente cuando una llega a la edad adulta: Todxs nosotrxs estamos constantemente enfrentando presiones sociales, expectativas y obstáculos sociales relacionados con el género durante toda nuestra vida. Si crees que estas afirmaciones son verdaderas para las mujeres cis, entonces también deben ser ciertas para las mujeres trans.

 

Las falacias de la ‘energía masculina’ y del ‘privilegio masculino’

Una derivación del argumento de la socialización va algo así: A pesar de haber transicionado a mujer y de moverse por el mundo como mujeres, las mujeres transgénero de todas maneras poseen el “privilegio masculino” o la “energía masculina.” La afirmación de la “energía masculina” me parece especialmente sexista, ya que implica que los hombres poseen algún tipo de fuerza vital mágica o mística de la que las mujeres carecen o que no pueden llegar a poseer.

Este tipo de afirmaciones parecen basarse en conjeturas o proyecciones. Por ejemplo, en mis muchos, muchos años de ser percibida por el mundo como una mujer cisgénero, nunca me he encontrado con una persona que haya dicho que detecta en mí “el privilegio masculino” o la “energía masculina”. Sin embargo, al saber que soy transgénero, están listas a ‘leer’ esos rasgos masculinos en mi comportamiento. De hecho, si yo te dijera que una mujer en particular es transgénero (aunque no fuera cierto), podrías inclinarte a (re)interpretarla de manera similar: leyendo cualquier tendencia marimacho o de camionera que exhiba como manifestaciones de esa “energía masculina”, y asumiendo que cada vez que ella se afirma o se hace valer por sí misma eso debe ser un signo de su profundamente asentado “privilegio masculino”.

El privilegio masculino es algo muy real. En mi libro Whipping Girl, hablo extensamente acerca de mis propias experiencias personales cuando lo tuve, y posteriormente de cuando lo perdí después de la transición. Sin embargo, no todas las mujeres trans experimentan el privilegio masculino (por ejemplo, las que ‘transicionaron’ más jóvenes). Además, todo el propósito de hablar del privilegio (ya sea masculino, blanco, de clase media /alta, sano, o el privilegio hetero, por mencionar algunos) es sensibilizar sobre las ventajas que los miembros de la mayoría o grupo dominante experimentan debido al hecho de que no se enfrentan a un tipo particular de sexismo o marginación.

Y el hecho de que la multitud que sostiene la afirmación que ‘las mujeres trans no son mujeres’ constantemente se agolpa tras la insistencia sobre el privilegio masculino real o imaginario que se le atribuye a las mujeres transgénero, pero se niegan a reconocer o examinar su propio privilegio cisgénero, demuestra que sus preocupaciones sobre el privilegio son falsas y que simplemente están utilizando el concepto para deslegitimar las identidades de las mujeres trans y sus experiencias reales vividas como mujeres.

 

La falacia de las mujeres trans como caricaturas de las mujeres

Esta falacia se sobrepone a la falacia de Caitlyn Jenner, y va algo así: Las mujeres trans no pueden saber lo que es ser una mujer. Por lo tanto, deben ser motivadas a la transición por una idea extremadamente superficial o estereotipada de lo que significa ser una mujer, basándose en los ideales femeninos convencionales que muchas feministas han rechazado. En otras palabras, las mujeres transgénero no son mujeres reales, sino que simplemente nos transformamos en “parodias” o “caricaturas” de las mujeres. Las personas que arman este caso a menudo también invocan el privilegio masculino -por ejemplo, insinuando que debe ser la “arrogancia masculina” o el “derecho que los hombres creen tiener” lo que lleva a las mujeres trans a presumir que podemos entender a las mujeres o a ‘convertirnos’ nosotras mismas en mujeres.

Existen numerosos problemas con esta línea de razonamiento:

1) Se basa en una visión altamente negativa de la expresión de género femenina (algo que he ido desmontando a lo largo de mis escritos) e implica que las mujeres cisgénero que son convencionalmente femeninas también se están comportando de manera superficial y/o reforzando los estereotipos de género.

2) Ignora a las muchas mujeres trans que son activistas feministas y/o no son convencionalmente femeninas.

3) Las mujeres trans no realizan la transición por un deseo de ser femeninas; lo hacemos por una auto-comprensión de que somos o deberíamos ser mujeres (algo comúnmente denominado identidad de género).

4) Las mujeres trans que son convencionalmente femeninas no están de ninguna manera afirmando o insinuando que todas las mujeres deberían ser convencionalmente femeninas, o que la feminidad es todo lo que hay para ser una mujer. Al igual que las mujeres cis, las mujeres trans nos vestimos como lo hacemos para expresarnos, no para criticar o caricaturizar a otras mujeres.

5) Esta línea de razonamiento acusa a las mujeres trans de presumir arrogantemente que saben lo que las mujeres cis experimentan, siendo que no hacemos tal cosa. En realidad, son las mujeres cis que sostienen esta acusación las que arrogantemente presumen de saber lo que las mujeres trans experimentan y lo que nos motiva.

Como mujer trans, seré la primera en admitir que no puedo saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior. Pero el tema es que, la multitud que sostiene la afirmación de que ‘las mujeres trans no son mujeres’ tampoco pueden saber lo que cualquier otra mujer experimenta o siente en su interior! Cada mujer es diferente. Compartimos algunas experiencias superpuestas, pero también somos distintas en todos los sentidos posibles. Todas las mujeres trans que conozco reconocen esta diversidad. En contraste, son las mujeres cis que tratan de excluirnos a nosotras las que parecen tener una noción estereotipada superficial y singular de lo que constituye una mujer, o de lo que las mujeres experimentan.

Una nota final: La afirmación de, ‘las mujeres trans como caricaturas de las mujeres’ está muy relacionada con el tropo de, ‘las mujeres trans refuerzan el sexismo’, el cual he desmontado en el siguiente hilo de Twitter:

“¿Crees que las personas transgénero ‘refuerzan el sistema de género?’ Bueno no hay problema, te voy a desengañar de toda esa boba noción en tan sólo 3 pasos!”

La falacia de la diferencia cerebral

Cuando eres una persona trans (que no posee el privilegio cis), la gente a menudo te obliga a explicarte o a justificar tu identidad de género. Una respuesta común es decirles algo así como, “nací con un cerebro femenino a pesar de tener un cuerpo masculino”. Muchas veces, esto es una simplificación intencional de parte de la persona trans -un intento de destilar las complejidades de la experiencia transgénero reduciéndolas a una porción que la persona promedio cisgénero pueda comprender fácilmente. En otros casos, la persona trans puede estar haciendo referencia a investigaciones que sugieren que, en unas pocas regiones dimórficas super-diminutas del cerebro, las mujeres trans se asemejan más a las mujeres cis que a los hombres cis. (Las personas trans difieren significativamente entre sí respecto a si creemos que estas investigaciones son preliminares de algo más o incluso si son válidas o no).

Sin embargo, algunas feministas cis extrapolan esta respuesta para afirmar que todas las personas trans seguramente sostienen creencias altamente esencialistas sobre los cerebros femeninos versus los cerebros masculinos y que, por lo tanto, somos una afrenta al feminismo. A menudo, armarán este caso al mismo tiempo que ellas mismas hacen afirmaciones esencialistas (por ejemplo, con respecto a las capacidades reproductivas) con el fin de socavar nuestras identidades (como hace Elinor Burkett en su texto tipo ‘fregadero de cocina’ con aquello de que, ‘las mujeres trans no son mujeres’. Ver este enlace donde he refutado esos argumentos.

 

La falacia de Rachel Dolezal

Igual que con Caitlyn Jenner, los argumentos contemporáneos del tipo, ‘las mujeres trans no son mujeres’ casi siempre terminan nombrando a Rachel Dolezal. [Activista por los derechos afroamericanos señalada de apropiación cultural y ‘hacerse pasar’ por negra al ocultar que era de origen blanco.] La implicación es que un “hombre” que “dice ser una mujer” (sic) es tan ridículo (y habilitado por el privilegio) como una persona blanca que dice ser negra. Pero aquí está la cosa: Rachel Dolezal es una persona. En agudo contraste (como he aludido anteriormente), con las personas trans, que son parte de un fenómeno pan-cultural y trans-histórico, y comprenden aproximadamente el 0.2-0.3% de la población. [Nota: Un lector ha señalado que hay estudios recientes que sugieren podría ser del 0.6% o más] Si estás interesadx en aprender más acerca de la existencia de personas con variación de género, aquí una nota final de mi libro Excluídas: Haciendo más inclusivos los movimientos feministas y lésbicos (Excluded: Making Feminist and Queer Movements More Inclusive), y que hace referencia a la historia y la diversidad cultural:

 

La falacia de ‘las mujeres trans se niegan a reconocer las diferencias’

Aquellas que hacen un caso a partir de los argumentos de que, ‘las mujeres trans no son mujeres,’ suelen insistir en que hay una distinción entre las mujeres cis y las mujeres trans, y que sin embargo las mujeres trans se niegan a reconocer esta distinción. Considero que tales afirmaciones son interminablemente frustrantes. Nunca ni siquiera una vez en mi vida he escuchado a una mujer transgénero afirmar que nuestras experiencias son 100 por ciento idénticas a las de las mujeres cis. Es más, el hecho de que nosotras, en la comunidad trans, describamos a las personas como “transgénero” y “cisgénero”, señala desde ya un reconocimiento de las posibles diferencias entre ambos grupos.

El problema no es que nosotras (es decir, las mujeres trans) nos resistamos a reconocer ninguna diferencia, sino que la multitud que sostiene los argumentos de, ‘las mujeres trans no son mujeres’ se niegan a reconocer nuestras muchas semejanzas.

Hubo una época en los años 1960 y 1970 cuando muchas feministas heterosexuales querían excluir de manera similar a las lesbianas de las organizaciones de mujeres y del feminismo. Las justificaciones que esgrimían eran similares a las que ahora se emplean contra las mujeres transgénero: Acusaban a las lesbianas de ser “opresivamente masculinas” y de “reforzar el sistema de clase sexual” (véase el hilo anterior de Twitter). Si lees el artículo de Wikipedia al que he vinculado en este párrafo, verás que las lesbianas lucharon en respuesta a tales acusaciones. No lo hicieron porque creyeron que eran 100 por ciento idénticas a las feministas heterosexuales. Lo hicieron porque algunas feministas intentaban excluirlas del feminismo y de la categoría de mujer. Justo como tratan de hacerlo ahora con las mujeres transgénero aquellas feministas que sostienen argumentos del tipo ‘las mujeres trans no son mujeres.’

Las mujeres trans son mujeres. Puede que no seamos “exactamente como” las mujeres cis, pero, de nuevo, las mujeres cis no son todas exactamente iguales entre sí. Pero lo que sí compartimos es que todas nos identificamos y nos movemos por el mundo como mujeres. Y debido a esto, todas enfrentamos regularmente el sexismo. Es en eso en lo que deberíamos centrarnos y trabajar juntas para desafiarlo. Y como dije al principio, obligar a las mujeres trans a formar parte de un grupo separado que es distinto al de las mujeres cis no ayuda en modo alguno a alcanzar el objetivo central del feminismo de terminar con el sexismo. De hecho, sólo sirve para socavar nuestra causa colectiva.

Si aprecias este ensayo y quieres ver más trabajos como éste, te animo a que visites mi página de Patreon.

Por Julia Serano

(Traducción libre Akntiendz Chik.)

¿Las personas transgénero ‘refuerzan el sistema de género’?

Si todavía crees este trope insulso no te preocupes, Julia Serano te lleva al desengaño en tres fáciles pasos!

Uno de los tropes o mecanismos argumentales desgastados y previsibles de tan recurrentes que utilizan por igual feministas cis y activistas queer incluso trans contra las mujeres transgénero y las personas trans en general es acusarlas de ‘reforzar el sistema de género.’ Julia Serano responde en una serie de tweets que hemos traducido, una de las voces transfeministas más referidas, activista mujer transexual y bi, la autora del clásico ‘Whipping Girl’ desmontando una vez más el trope de ‘las personas trans refuerzan el sistema de género’ luego que un comando térfico la confrontara en Tweeter.

¿Crees que las personas transgénero ‘refuerzan el sistema de género’? Bueno, no te preocupes, te voy a llevar al desengaño de esa noción tan boba en tan sólo 3 pasos! -Por Julia Serano.

1) Sabes, ¿las cosas que hacen las personas transgénero y que a tí te parece “refuerzan el género”? Bueno, las personas cisgénero también hacen esas mismas cosas y lo hacen todo el tiempo!

Ahora desde una perspectiva transexual, tales acusaciones de que nosotras refozamos o sostenemos el sistema binario nos parecen cuando menos extrañas. Por una cosa, yo no transicioné para encajar mejor dentro del sistema de género -como mujer bisexual femme-tomboy transexual, todavía es usual que me consideren una persona fuera de la norma de género. Para mí, transicionar no fue un asunto de conformarme a las normas de la sociedad, sino de autorealización, de ser la persona que yo sabía que era. De hecho, yo argumentaría que que cambiar el propio sexo es visto por la mayoría de las personas como la forma más extrema de no conformarse a la norma de género en la que una se podría embarcar. Cuando salí del armario como transexual ante la gente hetero de la corriente principal de la sociedad, nunca jamás hubo nadie que me dijera, “Gracias a tí Julia, por reforzar el binario de género! Eres una ciudadana ejemplar debidamente generizada, gracias por ser tú misma!” De hecho, ocurrió exactamente lo contrario: Las gente se mostró todo el tiempo molesta, o confusa, o irritada conmigo. Así que la noción de que mi género de alguna manera refuerza el sistema de género no tiene ningún sustento en mi vida cotidiana.

Pero lo que me impacta todavía más de la acusación de reforzar el sistema binario es cuán selectivamente es aplicada. Por ejemplo, nunca he escuchado a una feminista cisexual decir, “Mi madre refuerza el sistema binario,” o, “Mi vecina de al lado sostiene las normas heterosexistas de género,” aunque tales acusaciones puedan ser ciertas. Incluso más puntualmente, si una feminista cisexual como Janice Raymond o Bernica Hausman o Sandra Bem se llama a sí misma mujer, o realiza algo generalmente relacionado con lo que hacen las mujeres, ¿generaría grandes debates en los círculos feministas acerca de si estas personas individuales refuerzan el sistema de género?

De hecho, la mayoría de las personas que se conforman a las normas de género son cisgénero, no transgénero, entonces. ¿Así que por qué te ensañas con las personas trans?

2) La respuesta se encuentra en la distinción que se hace entre personas marcadas y no marcadas, he escrito un ensayo al respecto, pero permíteme resumirlo brevemente.

Los grupos marcados (las minorías) son puestas bajo el microscopio y vistas como sospechosas mientras que las mayorías (en este caso las personas cis) permanecen sin ser marcadas.

Sin marca es igual a desapercibido, incuestionable. Pero esto no está escrito en piedra. Déjame que me divierta un poco deconstruyendo tu argumento del ‘refuerzo’.

A mí me parece claro que todo el mundo tiene una visión diferente de lo que cae “dentro” del género (y por lo tanto está mal) y lo que se encuentra “fuera” del género (y por lo tanto está bien.) He estado en espacios que son predominantemente no binarios donde he escuchado decir que cualquiera que que utilice pronombres masculinos o femeninos necesariamente refuerzan el sistema de género. He escuchado en más de una ocasión a personas que se definen como bisexuales o pansexuales asegurar que las personas que se sienten exclusivamente atraídas por uno u otro sexo refuerzan el sistema binario de género. Aparentemente reforzar el sistema binario, lo mismo que la belleza, realmente está en el ojo del observador.

Hace unos pocos años, pensé en escribir un manifiesto satírico burlándome un poco del trope del “refuerzo”. Iba comenzar afirmando que el sistema de género tiene sus raíces en la premisa de si has nacido como niño, crecerás para convertirte en hombre, y si has nacido como niña, crecerás para convertirte en mujer. Y basada en esta premisa, yo argumentaría que las personas transexuales se encuentran en la línea frontal, -a la vanguardia, si quieres- de la revolución del género, mientras que las personas cisexuales (en virtud que se rehusan a cambiar su sexo) refuerzan el sistema de género. Se que hubiera podido armar un caso convincente, y hubiera sido muy divertido escribirlo, pero al final decidí no hacerlo porque sabía que, tristemente, algunas personas probablemente pensarían que yo estaba hablando en serio.

Mientras que las personas transexuales, o bisexuales, o no binarias tienen sus propias ideas acerca de lo que refuerza o subvierte el sistema de género, tales visiones generalmente no son tomados en serio en los grupos feministas porque se considera vienen de grupos demasiado minoritarios. Sin embargo las opiniones mayoritarias son las que normalmente prevalecen. Y en un mundo donde la mayoría de las personas (y esto incluye a las feministas cisexuales) consciente o inconscientemente ven la transexualidad como ilegítima, como una farsa, y como cuestionable, aquellas de nosotras que somos transexuales somos esencialmente marcadas, y nuestros comportamientos y nuestras elecciones de vida son puestos bajo el microscopio.

3) Ahora deberíamos preguntarnos a nosotrxs mismxs: “Mmm, me pregunto qué otros grupos marcados han sido alguna vez acusados de reforzar el sistema de género?”

La respuesta es igual a SI! La feminidad ha sido marcada en relación a la masculinidad, que es por lo que las personas señalan más a la primera de “reforzar el género” que a la segunda.

Y también la acusación común de decir “las personas bisexuales refuerzan el binario de género” -mientras que nadie señala a las personas monosexuales de hacer precisamente eso!

Volvamos a la lejana época en que las feministas heterosexuales decían, “el lesbianismo refuerza la clase llamada sexo” -casi exactamente el mismo lenguaje de tus acusaciones contra las personas trans!

Bueno, de acuerdo al libro de Alice Echol, ‘Daring to Be Bad: Radical Feminism in America 1967-1975, [Atreviéndose a Ser mala: El Feminismo Radical en Estados Unidos 1967-1975], en sus comienzos, las feministas radicales solían hacer acusaciones contra el lesbianismo que son inquietantemente similares a aquellos que subsecuentemente han realizados acerca de la transexualidad. Por ejemplo, algunas feministas radicales aseguraban que las lesbianas eran “hipersexuales y opresivamente hombres” y que estaban “demasiado apegadas a los roles de género”. TI-Grace Atkinson, una feminista radical que eventualmente llegó a evolucionar en lo que respecta a su idea del lesbianismo, dijo alguna vez, “Porque el lesbianismo implica el juego de roles y, más importante, porque está basado en el supuesto primario de la opresión de los hombres, esto es, el sexo, el lesbianismo refuerza el sistema sexual de clases.”

Para resumir: El trope del ‘refuerzo’: 1) es trillado y papanatas, y 2) arremete contra los grupos minoritarios/ marginados. Q.E.D. [queda entonces demostrado] Así que por favor deja de utilizarlo..

Nota: Todas las citas son de mi libro ‘Excluídas. Haciendo que los espacios feministas y lésbicos sean más inclusivos.” (Excluded: Making Feminist & Queer Movements More Inclusive)

Traducido por Akntiendz Chik.

De los tweets de Julia Serano y su blog ‘Whipping Girl’

Joven lesbiana trans nominada a joven del año en Australia

Margot Fink una joven activista y lesbiana transgénero de 21 años de Melbourne fue elegida para representar a su estado como una de las 30 finalistas al máximo reconocimiento que otorga el gobierno de Australia cada año a sus ciudadanos destacados por sus contribuciones al país, en este caso en la categoría de jóvenes.

Y tiene además este video inspirador, del que hemos tomado su fotografía, izquierda, caminando abrazada con su novia por la calle! (en inglés) https://youtu.be/CduZq6OHXH4

Si bien Margot no recibió el premio nacional 2016 el hecho que llegara a finalista y formara parte de la selecta lista de lxs 30 jóvenes que el gobierno consideró hicieron aportes muy valiosos para formar el país que los australianos quieren, le otorgó esa visibilidad tan necesaria para las activistas trans como Margot especialmente por su labor a través de la organización ‘Minus18.’

“Como parte del cuatro por ciento de lxs australianxs que son transgénero o de género diverso, Margot Fink se ha convertido en un extraordianrio modelo a seguir para lxs jóvenes lesbianas, gay, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI). Margot creció sintiéndose aislada y sola, y ha trabajado para asegurarse de que otrxs jóvenes no tengan que sentirse de esa manera. A través de su labor en Minus18, la organización para la juventud LGBTI, Margot ha tenido el valor de compartir sus propias experiencias. Ha sido la fuerza impulsora detrás de la campaña ‘El Género no es un Uniforme’, solicitando a las escuelas que proporcionen ambientes seguros para lxs estudiantes de género diverso. Su intervención también a jugado un papel importante en el desarrollo del programa ‘Todo sobre Nosotrxs’, el primer recurso de enseñanza certificado sobre temas LGBTI para las secundarias de Australia, y ha sido el rostro visible de las campañas por el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia. Cada año, ayuda a organizar la Gala del Mismo Sexo y la Diversidad de Género, logrando se reúnan y convivan cientos de jóvenes LGBTI de todas partes de Australia. Una fuerza poderosa detrás de Minus18, Margot está decidida a reducir la discriminación y el estigma que enfrentan las personas LGBTI australianas,” se lee en el sitio web de los premios australianos.

Sin embargo, Margot Fink también asegura que se siente abandonada por las feministas que se rehusan a considerar como mujeres a las mujeres transgénero y piden sean apartadas de los espacios para mujeres. “Es algo atemorizante y descalificador porque soy una feminista orgullosa de serlo y están estas mujeres que me hubiera gustado conocer y de repente es como si te rechazaran y se deshicieran de tí como arrojándote debajo de un autobús,” dijo en una entrevista para el Sydney Morning Herald “Cuando yo estaba luchando por salir del armario era considerada una friki. Me sentía realmente aislada y sentía mucha vergüenza. Así que cuando las personas dicen esas cosas refuerzan ese sentimiento no sólo en las personas trans sino en las personas que las rodean y ayudan a crear un ambiente realmente nada seguro para que las personas sean ellas mismas.”

Preparado por Akntiendz Chik.

Chico trans graba dueto consigo mismo antes y después!

Sencillamente genial, además de una bella canción y la letra ni se diga, inspiradora! “Charlie Peck es un chico trans de Suecia que decidió grabar un dúo musical consigo mismo antes y después de comenzar su tratamiento hormonal. El resultado es precioso.”

 

Los detalles en este artículo en español! “El vídeo, en el que Charlie versiona el Home de Edward Sharpe and the Magnetiz Zeros, ha provocado un aluvión de reacciones positivas, aunque también ha habido algunas negativas a las que Charlie no presta demasiada atención: “Nunca pensé que llegaría a tanto. Me alegra que tanta gente muestre tanto aprecio. Algunos han dejado comentarios muy duros, pero son tan pocos que puedo contarlos con una sola mano.” 

* A ver, sólo una cosa más, aclarando, : ) si alguien cis lo hiciera para apropiarse desde su privilegio del tema trans, peor si utiliza fotos o videos tipo ‘antes y después’ de una persona trans, nos parece sería absolutamente ofensivo y criticable, un acto de cisexismo duro más que pretendería mostrar como ‘artificial’ el género de las personas trans para tratar de atenuar la ansiedad de género de las personas cis de que su propio género pudiera ser cuestionado alguna vez de alguna manera no definida pero igual, amenazante, así que se enfrascan en exigir conocer los detalles de ‘la transformación’ convirtiendo a las personas trans en seres supuestamente incomprensibles, ya sea condenables o mistificándolas, le ocurrió por ejemplo nada menos que a Wendy Carlos pionera de la música electrónica y mujer transgénero, que a un compositor cis se le ocurrió hacer una ópera donde la supuesta Wendy del futuro regresaba a enamorarse de la persona que fue antes de transicionar, esto lastimó muchísimo a Wendy a tal punto que demandó legalmente para detener la obra cisexista y que intenta convertirnos en objetos.

Pero cuando es LA PROPIA persona trans la que decide hacer este acto de valoración íntegra de sí misma, con comprensión y creatividad es algo bello e inspirador, a no perderse el video!

 

Entrevista ahora en 2017 a Beth Elliott, material único!

Entrevista ahora en 2017 a Beth Elliott figura histórica del lesbianismo trans, desde Argentina, por Dolores Curia de Página12  Material único, muy difícil de encontrar algo así en sitios web y revistas sea en idioma español o en inglés. Nos ha hecho el día, en este Día de la Visibilidad Lésbica.

Beth Elliott marcha en Los Angeles, 1971, foto Página12.

Incluyendo la foto de 1971 de Beth Elliott marchando en Los Angeles con la consigna ‘La revolución está a tan sólo un beso de distancia’ acompañada de un símbolo lésbico.

De los MEJORES artículos que hemos leído sobre lesbianas, tortas o bollos trans, por sus referencias históricas de primera mano y sus relatos sobre la vida de las lesbianas trans en tensión tanto por la incomprensión de la comunidad trans formada por otro tipo de mujeres, como por la aceptación inicial de la comunidad lésbica cis como una más de las lesbianas y el cisexismo que llegó después asentado en cierto feminismo con acciones y argumentos que lamentablemente siguen siendo de actualidad. Además lo inesperado de encontrarnos con una entrevista en directo y desde Argentina con una referente que no es fácil de encontrar justifica nuestro entusiasmo,  y eso que hemos leído algunos cientos de artículos sobre temas similares, hasta hemos escrito algunos nosotras mismas mientras recorríamos la internet en busca de más información sobre Beth Elliott, lesbiana transexual, activista, cantautora y cofundadora de las primeras organizaciones históricas de lesbianas ‘Las Hijas de Bilitis’ (DOB por sus siglas en inglés) a principios de la década de 1970 en California. Todo bien hasta que en 1973 a mitad de un acto en una concurrida Convención lésbica que ella misma había ayudado a organizar, fue interrumpida por un comando de lesbianas feministas radicales, The Gutter Dykes, exigiendo su salida acusándola de ‘ser un hombre’. Beth Elliott renunció para no dividir el movimiento, como también lo hicieron otras compañeras lesbianas en su apoyo, incluyendo a todo el cuerpo de redacción de la revista lésbica de la época, ‘Sisters’ con la que Beth Elliott colaboraba. Beth Elliott no volvió a los grupos lésbicos oficiales y siguió como independiente hasta la fecha, es decir, hasta que ahora en 2017 Dolores Curia la localizó y le entrevistó como un trabajo de lo más valioso para las lesbianas trans y la comunidad lésbica en general a través del diario Página12 de Argentina!

¿Por qué no se ven más lesbianas transgénero? 40 años de exclusión, Beth Elliott no estuvo en Stonewall, algunas lesbianas transgénero no pasaron por el arco iris, fueron directamente al violeta, la historia que se borra está condenada a repetirse y si allí no son bienvenidas como las lesbianas que son y en igualdad, entonces a dónde han de ir las lesbianas, tortas o bollos trans?

Te adjuntamos el enlace al artículo de Página12, gracias Pao Lin por la referencia!

Preparado por Akntiendz Chik.

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