Pasa-centrismo
Pasa-centrismo. Fijación obsesiva que tienen las personas cisexuales acerca de si las personas transexuales “pasan” o no como alguien del sexo al que ellas aseguran pertenecer. Todo el tiempo juzgan a las personas transexuales por su capacidad para “pasar” llegando a humillarlas o a abusar de ellas si no lo consiguen, para luego acusarlas de falsas por, según ellos esforzarse demasiado por “pasar.” Término introducido por Julia Serano (2007.)
De nuestro glosario transexual en Akntiendz.
“Las personas cisexuales (no las transexuales) son quienes crean, promueven y hacen cumplir el acto de “pasar,” debido a su tendencia a tratar a las personas transexuales de una manera completamente diferente basándose de forma exclusiva en un criterio tan superficial como lo es el de nuestra apariencia. Si una persona transexual no “pasa”, entonces las personas cisexuales a menudo utilizan esa “falla” como una excusa para negarle un acto de decencia tan común y corriente como lo es el acto de respetar y reconocer el género que esa persona considera como propio. Algunas veces, las personas cisexuales incluso utilizan estas situaciones como si se tratara de una invitación abierta para humillar o abusar de las personas transexuales en público.”
-Julia Serano (2007.)
Aquí el texto completo sobre el pasa-centrismo tal y como lo explica Julia Serano en el Capítulo, “Desmontando el Privilegio Cisexual” de su libro, La chica del látigo (Whipping Girl) :
“Otro ejemplo donde el lenguaje presupone que los géneros de las personas transexuales y los géneros de las personas cisexuales poseen un valor intrínsecamente diferente es el empleo de la palabra “pasar.” Aunque la palabra “pasar” responde a un propósito, ya que describe el privilegio real que reciben las personas transexuales cuando están viviendo en su verdadero género y se les otorga el privilegio cisexual condicionado, este término es altamente problemático ya que implica que la persona transexual se está saliendo con la suya a través de una acción fraudulenta. Tras un examen minucioso se hace obvio que el concepto de “pasar” se asienta en el privilegio cisexual, ya que sólo se aplica a las personas transexuales, nunca a las cisexuales. Por ejemplo, si el empleado de una tienda le llega a decir “Gracias, señor” a una mujer cisexual, nadie diría que ella logró “pasar” como hombre o que no consiguió “pasar” como mujer, en lugar de eso diríamos que lo que en realidad sucedió es que ella es una mujer y fue tomada equivocadamente como un hombre. Además, nunca se utilizamos la palabra “pasar” para describir a los hombres cisexuales que levantan pesas todos los días buscando conseguir un aspecto más masculino, ni a las mujeres cisexuales que se maquillan y usan faldas y tacones para lograr una apariencia más femenina. Sin embargo y debido a que soy una mujer transexual, si yo salto de la cama y me pongo rápidamente una camiseta y unos pantalones vaqueros y salgo a caminar por la calle y todo el mundo me reconoce y me trata como mujer (a pesar de mi falta de interés por mi apariencia,) aún así cualquiera puede negame mi identidad acusándome de tratar de “pasar” como mujer.
“El quid del problema es que las palabras “pasar” y pasando” son verbos activos. Así que cuando decimos que una persona transexual “pasa,” se da la falsa impresión que ella es la única participante activa en este escenario (es decir, que la persona transexual está trabajando duro para conseguir cierta apariencia en su género y que todas las demás personas que se limitan a observar, están siendo llevadas de forma pasiva a ser engañadas o bien se dan cuenta y se resisten a dejarse engañar, por la “actuación” de la persona transexual.) Sin embargo, yo argumentaría que más bien lo contrario es lo que resulta cierto: El público es el principal participante activo en virtud de su incesante necesidad de estar generizando todas y cada una de las personas con las que se encuentran decidiendo si las consideran mujeres u hombres. Las personas transexuales sólo pueden reaccionar de una de dos maneras ante esta situación: Pueden tratar de vivir a la altura de las expectativas del público en cuanto a la masculindad o la feminidad en un intento por encajar y evitar la estigmatización, o bien pueden pasar por alto esas expectativas y ser simplemente ellas mismas. Ahora bien, si eligen si eligen la segunda posibilidad, de todas maneras el público las juzgará basándose en si se ven o no se ven como se supone que se deben ver las mujeres o los hombres, además de que por supuesto cualquiera podrá acusarlas de tratar de “pasar” aunque ellas no hayan hecho deliberadamente nada para conseguirlo. De esta manera, el papel activo que despempeñan las personas que compulsivamente se la pasan distinguiendo entre mujeres y hombres (y que discriminan entre personas transexuales y cisexuales) se hace invisible gracias al concepto de “pasar.” Cabe mencionar que la crítica que aquí hacemos acerca de lo que significa “pasar” se ve reforzada por el equivalente en el empleo de esa expresión cuando se aplica a otras cuestiones de clase social. Por ejemplo, un hombre gay puede “pasar” como hetero, o una persona morena considerada de color, puede “pasar” por blanca. Algunas veces las personas realizan un gran esfuerzo por “pasar” y otras veces ni siquiera lo intentan. De cualquier manera, lo único que permanece consistente es que la palabra “pasar” se utiliza para desviar la culpa lejos de los prejuicios del grupo mayoritario y arrojarla sobre los presuntos motivos y acciones de las personas de la minoría (lo que explica por qué las personas que “pasan” a menudo son acusadas de “engaño” o “infiltración” si alguna vez alguien se llega a enterar.)
“Ha sido mi experiencia que la mayoría de las personas cisexuales están absolutamente obsesionadas por la idea de si las personas transexuales “pasan” o no. Comenzando por los registros médicos y académicos hasta llegar a la televisión, las películas y los artículos de las revistas, las personas cisexuales gastan una cantidad exorbitante de energía en darle gusto a su fascinación por lo que las personas transexuales “hacen” -en darle gusto a su fascinación por lo que las personas transexuales “hacen” -los procedimientos médicos, cómo modificamos nuestro comportamiento, etc.- todo con tal de “pasar” en nuestro verdadero sexo. Este pasa-centrismo le permite a las personas cisexuales ignorar su propio privilegio cisexual, y sirve también para señalar el sexo asignado a la persona transexual al momento de su nacimiento por encima del sexo que ella considera como verdadero y en el que vive, reforzando una vez más la idea de que los géneros de las personas transexuales son ilegítimos.
“Irónicamente, ha sido algo común que sean las personas cisexuales quienes aseguran que las personas transexuales están “obsesionadas” por recibir la aprobación social en sus respectivos géneros. Tales acusaciones borran las historias de las incontables personas transexuales a quienes realmente no les preocupa la forma en que son percibidas por los demás y por otro lado hacen invisible el hecho de que el grupo mayoritario cisexual y la minoría transexual tienen puntos de vista bastante dispares cuando se trata del tema de “pasar” en relación a las personas transexuales. En concreto, mientras que las personas cisexuales no tienen ninguna razón legítima para estar preocupadas acerca de si una persona transexual “pasa” o no en una situación dada, (como no sea para ejercer el privilegio cisexual sobre ella,) las personas transexuales comprendemos muy bien que necesitamos ser completamente aceptadas por los demás en el género al que realmente pertenecemos ya que eso tiene implicaciones extraordinarias para nuestra calidad de vida. Al vivir en un mundo terriblemente cisexista (y que se apoya constantemente en el sexismo por oposición,) las personas transexuales reconocen el privilegio cisexual por lo que es: un privilegio. Ser aceptadas como miembros del sexo al que realmente pertenecemos hace que sea infinitamente más fácil para nosotras obtener empleo y vivienda y ser tomadas en serio en nuestros esfuerzos personales, sociales y políticos, así como tener la posibilidad de caminar por la calle sin temor a ser acosadas o atacadas sencillamente por ser quienes somos.
“Las personas cisexuales (no las transexuales) son quienes crean, promueven y hacen cumplir el acto de “pasar,” debido a su tendencia a tratar a las personas transexuales de una manera completamente diferente basándose de forma exclusiva en un criterio tan superficial como lo es el de nuestra apariencia. Si una persona transexual no “pasa”, entonces las personas cisexuales a menudo utilizan esa “falla” como una excusa para negarle un acto de decencia tan común y corriente como lo es el acto de respetar y reconocer el género que esa persona considera como propio. Algunas veces, las personas cisexuales incluso utilizan estas situaciones como si se tratara de una invitación abierta para humillar o abusar de las personas transexuales en público. Y si bien aquellas de nosotras que sí “pasamos” sin duda somos tratadas mejor por las personas cisexuales, eso no significa que lo hagan necesariamente con respeto. Como persona transexual que sí “pasa,” encuentro que es muy común que las personas cisexuales, al descubrir mi condición transexual, me alaben con el mismo tono de voz condescendiente que la gente usa cuando elogia a las personas gay que no “alardean” de su homosexualidad (es decir, que actúan como heteros,) o a las minorías raciales que hablan “correctamente” el idioma inglés (es decir, que actúan como blancas.) En otras palabras, se trata de cumplidos ambigüos diseñados para reforzar la superioridad cisexual. El más común de estos comentarios, “Te ves como una mujer verdadera,” claramente sería tomado como un insulto si se le dijera a una mujer cisexual. Otro comentario común es, “Nunca me hubiera imaginado que tú fueras transexual,” lo que esencialmente me alaba por mi supuesta apariencia cisexual, insinuando una vez más que las personas cisexuales son intrínsecamente mejores que las personas transexuales.
“Debido a que el término “pasar” crea un doble estándar entre los géneros de las personas cisexuales y los géneros de las personas transexuales, al tiempo que allana el camino para el derecho cisexual a la apropiación del género, deberíamos adoptar un lenguaje que reconociera en su justa dimensión el fenómeno del pasa-centrismo como un subproducto de la generización y el sobrentendido cisexual. Por lo tanto, sugiero utilizar el término mal-generización (misgendered) cuando a una persona ya sea cisexual o transexual, se le asigne un género que no coincide con el género al que ellas mismas consideran que pertenecen. De forma similar, se hablaría de una generización apropiada (appropriately gendered) cuando los demás les asignen un género que sí coincide con la forma en que ellas se identifican a sí mismas. Además, como se mencionó anteriormente, el término privilegio cisexual condicionado debería ser adoptado para describir lo que históricamente ha sido denominado como el privilegio de “pasar.”










